20111203
20111105
20111101
He perdido de vista mis heridas y borrado el rímel de mis mejillas. Las madrugadas me hacen pensar y a menudo me visitan los recuerdos. Espero que no te hagan daño.
Que el frío del invierno vuelva más cálidos los sentimientos y me ayude a salir de este túnel al que parece que ya le veo final. No quiero volver a encontrarme con un laberinto. Ni con abrazos rotos. , O noches en vela.
Un buen día alguien me enseñó a dar lecciones a base de nuestros hechos. Creo que ya lo voy entendiendo.
Hoy se me cierran los ojos y reconozco que soy yo la primera en extrañarse de mis palabras, pero;
Noviembre, has comenzado con buen pie.
20111031
Este otoño es frío y, a menudo, violento. Y creo que lo estoy superando con creces.
Lecciones que nos da la vida.

El pasado siempre es un buen lugar dónde refugiarse. Donde buscar lo que se nos ha perdido durante todo este tiempo, y, a veces, encontrarlo.
Poco a poco deshacer el muro que nos cubría y dar pequeños pasitos, insignificantes para muchos, y kilométricos para mí. Vamos agachando la cabeza, que de vez en cuando no viene mal. Susurrándonos lo que nos hace feliz, esas pequeñas cosas. Quitando los puñales que duelen y borrando las huellas que nos han hecho alejarnos. Tomémonos los años como un comodín para aprender… a vivir, y a perdonar. Busquemos los abrazos que hemos intentado bloquear, las mañanas de domingo que nos han hecho odiar muy a menudo nuestras palabras y las cosas que nos han hecho gritar al borde del abismo.
Reconocer nuestros actos nunca fue un plato de buen gusto, pero a menudo ayuda a progresar con nuestros sueños, y muchas veces hace que nuestras esperanzas crezcan día a día.
Mientras tanto, te seguiré apuntando en mi agenda a modo de “tema pendiente”, porque a veces duele, pero acaba mereciendo la pena.
20111016
Río.
Y mientras escucho una ligera voz que me dice “no te rindas, Tamara”, y entonces sonrío, cierro la puerta y me acabo el café
.
20110924
frío y nata
No es fácil buscar algo cuando en realidad no quieres encontrarlo, esto es lo que pasa con las palabras, ellas pueden decir más de lo debido, irse de la lengua y de los labios y hasta del paladar, gritar como locas con melena al viento a bordo de un descapotable amarillo; sí, el descapotable ha de ser a-ma-ri-llo y correr mucho. La mente es sabia, nosotros nada. Tal vez por eso nos juega buenas pasadas disfrazando miedos de temporal bloqueo. La mayoría de las veces no nos percatamos de ello, otras pocas se ve claro y con bombillita que se enciende incluida, inclusive, pero inclusive es obsoleto, tanto o más que una moda indie popularizada entre la plebe. Hoy me sobran intrusos y me faltan cielos. No digo nada porque he pasado de repente del quiero y no puedo al puedo y no quiero, quiero y no debo, mi siempre contradictoria-mente a pesar de sabia. No pretendo ser valiente ni fotocopiar sinsentidos seguidos. Creo que no soy valiente. No ahora, quizá otro día. Tengo los pies fríos, así no se puede dormir ni tampoco decidir a qué lugar te voy a transportar.
