Ni el tiempo, ni la lluvia, ni el pitido de los coches, ni el B&W de la ventana, ni el perdón, ni los suspiros, ni el llanto, ni las alas. Ni los cambios de sentido, ni los pies en el cielo. Ni la niebla que se me enreda entre los dedos…
Este otoño es frío y, a menudo, violento. Y creo que lo estoy superando con creces.
Por el momento, no tengo más que declarar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario